Este artículo va a ser muy diferente del resto de artículos que escribo, a diferencia de los otros artículos, este artículo no va dedicado a emprendedores, este artículo va dedicado a todas las personas, sean o no emprendedores. Este artículo, va a ser el artículo más humano que hay escrito hasta ahora y sin intentar caer en un panfleto de autoayuda (muy respetables), va a tratar de la autosuperación o dicho de otra forma “trabaja como un cabrón por tus sueños y los conseguirás”.
De hecho, este artículo va a tratar de mostrar, cómo, esforzándonos, podemos conseguir casi cualquier cosa que nos propongamos, en definitiva, este artículo va a tratar (incluso de forma matemática, para los más desconfiados) de la ley de Ueki.
¿Qué es la ley de Ueki?
La ley de Ueki es un término que me he inventado y que uso para referirme a que podemos conseguir cualquier cosa o cualquier habilidad (hablar en público, un buen trabajo, inversión…) simplemente esforzándonos y volviéndolo a intentar una y otra vez.
El nombre viene de una serie que me marcó de pequeño, donde un joven de nombre Ueki, recibe un poder de los Dioses, dicho poder tiene un precio y es que cada vez que se use con humanos (aunque sea para ayudarles), el personaje perderá una habilidad (un zai, en japonés).
Durante la serie, el personaje, que va perdiendo sus habilidades por ayudar a la gente, dice una y otra vez, que no es importante tener una habilidad, que, aunque no la tengas, si practicas lo suficiente, podrás construirla. Como ejemplo, dice que él nunca supo hacer la voltereta hacia atrás, por eso mismo, pasa toda la noche practicando, para así demostrar al día siguiente, que, con práctica, se puede conseguir cualquier cosa.
Pero ¿Qué me quieres decir con esto?
Bueno, querido lector, lo que quiero decir, es simplemente que luches, que luches sin miedo por tus sueños y que, si la primera vez no lo consigues, no pasa nada, sigue luchando por ese sueño, porque si intentas una y otra vez, al final lo conseguirás.
Podemos ver, desde ejemplos sencillos como la habilidad (zai) de hablar en público, donde es palpable que cada vez que lo intentamos y lo hacemos, vamos mejorando, vamos cogiendo experiencia, vamos cometiendo errores y aprendiendo de ellos. Pensemos un segundo ¿La primera vez que hables en público será igual que la número cien? ¡Claro que no! ¡Ya habrás aumentado esa habilidad de hablar en público!
Pero esto no sólo sirve para habilidades, sino para todo en la vida ¿Quieres ser tu propio jefe? ¡Lucha por ello! ¿No te ha funcionado la empresa? ¡No pasa nada! ¡Monta otra con todo lo aprendido! ¿Tampoco te funciona? ¡Pues otra reinventándote!
¡Es pura estadística! Al final, si no paras de levantarte cada vez que te caes y vuelve a la carga con todo lo aprendido, lo conseguirás.
En serio, piensa en los siguiente
Escribe en un papel tres habilidades que te gustaría tener o mejorar, por ejemplo, las mías serían:
– Hablar en público
– Montar una empresa exitosa
– Poder enseñar a otros
Pues bien, hace unos años, yo era patético en todo esto, os lo repito PA-TÉ-TI-CO ¡La primera vez que me pusieron una cámara delante temblé!
¿Pero sabéis lo que pasó? Pues que al final de tantas veces que tenía el micro delante (TV, Radio y exposiciones), simplemente por repetición, lo empecé hacer mejor.
Luego está la habilidad de montar empresas exitosas ¿Tengo esa habilidad? ¡Claro que no! ¡Ya sería rico! ¿Pero sabéis qué? Cada vez que me monto un proyecto nuevo, llego más lejos, es más potente, más inversores y gente interesa contacta ¡Imaginaros donde podré llegar dentro de 10 años!
Y por último, la última habilidad que he apuntado “enseñar a otros”, pues bueno, se me daba fatal “enseñar” lo básico a una persona ¡Yo como profesor era malísimo! Y estoy seguro que me queda mucho por aprender ¡Pero gracias a los cursos que imparto voy mejorando poco a poco!
Resumiendo
Este artículo lo necesitaba escribir, no por mí, sino por toda esa gente que dice ¡Oh, yo no tengo la habilidad para hacer eso!
¡Todos podemos tener todas las habilidades con esfuerzo! ¡Sé emprendedor, sé Ueki!
Los grandes sueños no sirven para nada sino están acompañados de valientes luchadores.
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